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CABA

Noche de locura en Missiones

Fue en febrero de 2019, que un amigo francés vino a visitar la Argentina por primera vez. De común acuerdo decidimos ir a ver las cataratas.
Mi amigo es muy libertino, frecuenta regularmente Cap d'Agde y otros lugares asi.
El día de su llegada nos encontramos frente al Aeroparque, encuentro a Mari muy emocionada, se queja, no quiere hablar mucho con él (él habla castellano mucho mejor que yo habiendo vivido en Madrid).
Por suerte ese día era un día en el que el parque nacional organiza paseos de luna llena, estábamos allí, el ambiente entre Mari y yo seguía siendo muy eléctrico.
En mi opinión, este paseo no me pareció emocionante (y bastante caro) ya que se limita a seguir las pasarelas hacia la Garganta del Diablo.
De vuelta a casa dejamos a los niños y mi amigo nos invita a tomar una última copa. Había visto un establecimiento no lejos de su hotel, muy agradable y que servía deliciosos daikiris.
Está ubicado en el centro de Puerto Iguazú Avenida Vitoria Aguirre y tiene una terraza que da a esta concurrida calle.
Aquí estamos en la mesa, Mari y yo a un lado y él enfrente. Cuando vamos de gira, a Mari le parecen realmente deliciosos estos “jugos de frutas”. Como no teníamos mucho tiempo para comer, siendo patética y cara la oferta en la entrada del parque, también comimos un poco. Mari, sin saber que los "jugos de frutas" contenían alcohol, parece... bueno... relajado. Mari y yo empezamos a besarnos y acariciarnos.
En un momento él amigo se dirige a mí en francés y me dice:
“Tiene unos pechos que me tientan, ¿crees que puedo verlos?”.
Desde que estamos juntos considero que no tengo ningún derecho sobre Mari y menos sobre su cuerpo así que le respondo:
"¡Pregúntale, ella no te matará!"
Lo cual hace inmediatamente. Cuál es mi sorpresa al ver a Mari quitarse el corpiño sin dudarlo y rápidamente lucir sus dos armoniosos globos y su pequeño tonino.
Ella continúa mostrándole cada vez más sus pezones erectos, aunque se mantiene un poco en guardia ante los vecinos de las otras mesas y el camarero.
Entonces mi amigo le pide permiso para acariciarlos, nuevamente para mi gran sorpresa ella no dice que no, mi amigo se acerca para arrodillarse a su lado y la mamaba como un bebé mientras la acaricia...
Me uno al juego y seguiremos por un largo rato besando, acariciando, lamiendo y excitando a la vista de todos.
Las cosas buenas llegan a su fin, el bar cierra y llevo a mi amigo de regreso a su hotel cercano, diría afortunadamente, porque no había entrado completamente en modo SW en ese momento. De hecho Mari se subió atrás y cuando había recorrido 3 o 4 cuadras ya estaba casi desnuda.
El dia siguiente mi amido me ha dicho que el portero del hotel no creaia sus ojos.
Salieron del auto y luego tuve que impedir que Mari lo siguiera a su habitación.
No habíamos llegado al semáforo del centro de Puerto Iguazu cuando Mari ya estaba de nuevo desnuda, acariciándose y acariciándome.
En el camino de regreso a casa, me pide que me detenga cerca del trans que labura por la calle principal, lo cual no hago.
Ya no podía soportarlo, justo antes de llegar, estábamos cerca de la casa de botellas, estacioné y la instalé en el capó del auto para llevarla como a una perra.
Para el deleite de dos o tres taxistas voyeurs. Llegará incluso a cruzar el camino de tierra y adoquines completamente desnuda y con sus tacones altos.

En cuanto a la resacha del día siguiente, esa es otra historia.

Somos dispuestos si conocen lugares así por CABA
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