Había salido varias veces con María. Nos veíamos, hablábamos durante horas, nos comíamos a besos, pero nunca llegábamos al sexo. Siempre quedaba esa sensación de que algo estaba por pasar, pero nunca terminaba de pasar.
Hasta que un día, simplemente, desapareció.
Yo me quedé con la intriga. Pasaron unas semanas y decidí buscarla otra vez.
—¿Qué pasó? ¿Más nunca me contestaste? Desapareciste de repente.
Me dijo que había regresado con su ex.
—Chama, eso no se hace. Me dejaste varias veces todo emocionado y nada. Yo no me merecía eso.
Ella vivía lejos y casi no nos veíamos. La mayor parte del tiempo hablábamos por mensaje, así que aquello quedó dando vueltas en mi cabeza.
Hasta que un día nos vimos en un parque.
Ese día María llegó lindísima, bastante producida. Pero apenas nos encontramos, me soltó:
—Hoy tengo clases. Esto es una charla de amigos.
Claro... una charla de amigos.
Nos comimos a besos en el parque. Me puso una manta y me masturbó. Cuando me sacó la leche, se lamió las manos como quien está comiendo dulce de leche.
Entonces me dijo:
—Esto no puede terminar aquí, pero voy a clases. Tengo examen hoy.
Y se fue.
A los días nos vimos otra vez, esta vez directo a lo que íbamos: Plaza Venezuela, en Caracas, esa calle mal llamada la calle de los hoteles.
María llegó igual de producida que aquella vez.
Era una mujer morena, delgada, de senos pequeños pero firmes y linda cola. Tenía los ojos café, las manos delgadas y delicadas. Ese día llevaba un jean y una camisa blanca.
Entramos, pedimos una habitación y comenzamos a besarnos.
La fui desnudando poco a poco mientras la besaba. Su piel se erizaba. Llevaba un conjunto blanco, nada sofisticado, pero estaba hermosa.
Le quité el sostén y besé sus senos mientras sentía cómo su respiración se agitaba.
Después empecé a bajar lentamente con mis besos y mi lengua.
Le quité su hilo.
Estaba totalmente húmeda...
Y ahí fue cuando la noche empezó a tomar otro rumbo.
Córdoba, Córdoba
Primera vez como bull parte 1
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