Yo amo dominar, y ella ama ser exhibida.
Con ella los dos aprendimos algo. Ella aprendió a gozar siendo dominada, y yo a exhibirnos, a romper esa intimidad para que otros miren como la someto, la cojo, la uso.
La admiro, pero también amo tanto simplemente usarla como una muñeca sexual, que desde el primer encuentro todo fuera piel contra piel, y que se fuera a casa con mi leche todavía caliente adentro suyo...
Y más tiempo pasa, más calientes estamos.
Lanús, Buenos Aires
Mi Puta Trofeo
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