Daniel
Público
San Andrés de Giles, Buenos Aires

De mirarla y desearla, a SENTIRLA

Ella es compañera de trabajo, y tiene ese tipo de cola que la ves, y tenés que masturbarte, así de simple. Sí, llamenme pajero. Lo asumo. Además ¿A quien no le pasó? Y ella sabe que su cola es hermosa, y claro, presume de eso. Jeans ajustados, calzas que la marcan a la perfección, vestidos de lanillas y morley, de esos que dejan ver la forma exacta de lo que hay debajo.
Pero claro, casada, y no sólo eso, casada con un hombre de mucho dinero, que la adora, y le da todos los gustos ¿Quién podría pensar que ella saldría con un laburante raso? Nadie.
En ese mientras tanto, era desearla y imaginar. Pero todo cambió el día que en tren de confesión, contó que el marido es mayor, mucho mayor. Se casaron siendo muy jóven ella, y maduro él. Pasaron los años, ella entró en la plenitud de su sexualidad, pero él, comenzó a perder ese vigor própio de la edad, para llegar a ese punto donde lograr una erección, es más y más dificil, sin mencionar que además el tamaño de su pene está por debajo de la media.
Y ahí es cuando la interacción cambió de rumbo, y terminó en esto, que pueden ver ustedes mismos.
¿Que podemos concluir de esto? Que es verdad eso de "deséalo con tanta fuerza, que no habrá otra opción que hacerse real".
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