Ella es compañera de trabajo, y tiene ese tipo de cola que la ves, y tenés que masturbarte, así de simple. Sí, llamenme pajero. Lo asumo. Además ¿A quien no le pasó? Y ella sabe que su cola es hermosa, y claro, presume de eso. Jeans ajustados, calzas que la marcan a la perfección, vestidos de lanillas y morley, de esos que dejan ver la forma exacta de lo que hay debajo.
Pero claro, casada, y no sólo eso, casada con un hombre de mucho dinero, que la adora, y le da todos los gustos ¿Quién podría pensar que ella saldría con un laburante raso? Nadie.
En ese mientras tanto, era desearla y imaginar. Pero todo cambió el día que en tren de confesión, contó que el marido es mayor, mucho mayor. Se casaron siendo muy jóven ella, y maduro él. Pasaron los años, ella entró en la plenitud de su sexualidad, pero él, comenzó a perder ese vigor própio de la edad, para llegar a ese punto donde lograr una erección, es más y más dificil, sin mencionar que además el tamaño de su pene está por debajo de la media.
Y ahí es cuando la interacción cambió de rumbo, y terminó en esto, que pueden ver ustedes mismos.
¿Que podemos concluir de esto? Que es verdad eso de "deséalo con tanta fuerza, que no habrá otra opción que hacerse real".
San Andrés de Giles, Buenos Aires
De mirarla y desearla, a SENTIRLA
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