Mi esposa es la puta de su jefe y no me pone celoso, me calienta. Con solo imaginarla montado otra verga, me excito. Pero no es algo que surgió de la noche a la mañana. Amo a mi mujer, somos un matrimonio feliz y si vieran el cambio de mujer recatada a puta lanzada no me lo creerían.
Mi esposa es una gran mujer y no tiene un cuerpo especial, sino normal. Es delgada con unas tetas que llenan la mano, piernas suaves y culo gordo. Entró a trabajar en una empresa que fabrica muebles de oficina. Ella estaba en el área de compras pero tuvo que suplir a una compañera como asistente y poco después la dejaron efectiva en ese puesto.
Este sitio contiene material explícito para adultos. Al continuar confirmás que tenés
18 años o más y que es legal acceder a este contenido en tu país.
Este sitio no está destinado a menores de edad. Si sos menor, abandoná el sitio inmediatamente.