Hace unas semanas volví a experimentar ese morbo tan discutido del cuck.
Ya lo he contado otras veces: me excita especialmente imaginar, saber o ver a mi sumisa siendo deseada, cogida, usada y disfrutada por otro hombre. No desde la pérdida de lugar, sino desde algo mucho más retorcido y hermoso: que ella sea mía incluso mientras otro la toca.
Con Ka lo habíamos hablado hace un tiempo. Le dije que me comía la cabeza imaginarla en esa situación. Ella se sorprendió, me preguntó si realmente me excitaba tanto, y después me dijo algo que se me quedó dando vueltas:
“Si eso te calienta así, me gustaría regalarte esa fantasía.”
No sabía si algún día iba a animarse. No había fecha, ni plan, ni nombre, ni escena preparada.
Hasta que recibí un mensaje suyo:
“Anoche me garcharon y le acabé pensando en vos.” Con el emoji de las gotitas.
Sentí un escalofrío en todo el cuerpo. En segundos estaba duro, releyendo el mensaje, tocándome y tratando de procesar lo que acababa de contarme.
Le pregunté directo cómo había sido.
Me dijo que la habían cogido en la cama, en cuatro, y que había acabado mojándole toda la pija.
Ahí ya no había vuelta atrás.
Videollamada.
Ella de un lado, yo del otro, los dos calientes, los dos tocándonos, mientras yo le pedía detalles. Quería saberlo todo. Cómo había empezado. Cómo la había agarrado. Qué había sentido. En qué momento pensó en mí.
Y mientras me lo contaba, yo le repetía:
“Qué puta que sos.”
Ella me respondía:
“Sí. Putísima. Me encantó hacerlo. Me sentí tan puta y tuya"
Fue una mezcla rara y perfecta de dirty talk, ternura, morbo y pertenencia. Porque no fue solo saber que otro la había cogido. Fue saber que, en medio de eso, ella me había metido en su cabeza. Que mientras otro la usaba, una parte de su deseo seguía siendo mía.
Eso fue lo más fuerte.
No estaba planeado. No fue una escena armada para cumplir una fantasía de calendario. Pasó. Se animó. Lo vivió. Y después vino a contármelo como quien trae un regalo sucio entre las manos.
Ser Dom y que tu sumisa te incorpore en sus pensamientos mientras otro la coge es una de las experiencias más intensas que viví.
No es para cualquiera. No todos lo entienden. A muchos les toca inseguridades, ego, posesión, miedo o contradicción.
Pero cuando hay deseo, vínculo, confianza y ese morbo compartido, puede ser una bomba.
¿Hay otros Doms o sumis a quienes les caliente esta fantasía?
Me interesa leer cómo la viven: desde el cuck, el hotwife, la entrega, la pertenencia o el simple placer de saber que alguien puede ser de uno incluso cuando otro cuerpo la está disfrutando.
Ya lo he contado otras veces: me excita especialmente imaginar, saber o ver a mi sumisa siendo deseada, cogida, usada y disfrutada por otro hombre. No desde la pérdida de lugar, sino desde algo mucho más retorcido y hermoso: que ella sea mía incluso mientras otro la toca.
Con Ka lo habíamos hablado hace un tiempo. Le dije que me comía la cabeza imaginarla en esa situación. Ella se sorprendió, me preguntó si realmente me excitaba tanto, y después me dijo algo que se me quedó dando vueltas:
“Si eso te calienta así, me gustaría regalarte esa fantasía.”
No sabía si algún día iba a animarse. No había fecha, ni plan, ni nombre, ni escena preparada.
Hasta que recibí un mensaje suyo:
“Anoche me garcharon y le acabé pensando en vos.” Con el emoji de las gotitas.
Sentí un escalofrío en todo el cuerpo. En segundos estaba duro, releyendo el mensaje, tocándome y tratando de procesar lo que acababa de contarme.
Le pregunté directo cómo había sido.
Me dijo que la habían cogido en la cama, en cuatro, y que había acabado mojándole toda la pija.
Ahí ya no había vuelta atrás.
Videollamada.
Ella de un lado, yo del otro, los dos calientes, los dos tocándonos, mientras yo le pedía detalles. Quería saberlo todo. Cómo había empezado. Cómo la había agarrado. Qué había sentido. En qué momento pensó en mí.
Y mientras me lo contaba, yo le repetía:
“Qué puta que sos.”
Ella me respondía:
“Sí. Putísima. Me encantó hacerlo. Me sentí tan puta y tuya"
Fue una mezcla rara y perfecta de dirty talk, ternura, morbo y pertenencia. Porque no fue solo saber que otro la había cogido. Fue saber que, en medio de eso, ella me había metido en su cabeza. Que mientras otro la usaba, una parte de su deseo seguía siendo mía.
Eso fue lo más fuerte.
No estaba planeado. No fue una escena armada para cumplir una fantasía de calendario. Pasó. Se animó. Lo vivió. Y después vino a contármelo como quien trae un regalo sucio entre las manos.
Ser Dom y que tu sumisa te incorpore en sus pensamientos mientras otro la coge es una de las experiencias más intensas que viví.
No es para cualquiera. No todos lo entienden. A muchos les toca inseguridades, ego, posesión, miedo o contradicción.
Pero cuando hay deseo, vínculo, confianza y ese morbo compartido, puede ser una bomba.
¿Hay otros Doms o sumis a quienes les caliente esta fantasía?
Me interesa leer cómo la viven: desde el cuck, el hotwife, la entrega, la pertenencia o el simple placer de saber que alguien puede ser de uno incluso cuando otro cuerpo la está disfrutando.